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A primera hora después de la catástrofe, solamente porqué PDF Imprimir E-mail
Escrito por Robinson Silva   
Jueves, 04 de Marzo de 2010 19:17

            A una semana del terremoto y maremoto que azotó el centro sur de Chile, son tantas las imágenes y sensaciones, ideas y planteamientos, que también pareciera temblar en la cabeza, es el mareo que provoca conocer cómo vivimos y cómo viviremos de hoy en adelante.

            El paisaje es la escenografía de nuestra vida, esos escenarios son el entorno donde hemos creado nuestra vida, nos ha enseñado cómo comportarnos y qué actitudes individuales y colectivas vamos construyendo. Ver la ciudad deshecha, convulsionada, destruida, constatar que lo que pensábamos era sólido y estable no lo es, revuelve los sentidos. Talcahuano, mi ciudad, un puerto de gran importancia, parece un puzzle deshecho, físicamente no tiene solución, el paisaje que conocimos, nunca más lo veremos los choreros.

            Por otra parte, la alusión más evidente hecha por la gente, es lo desunidos que están todos los vecinos, sin organizaciones y sólo esperando que alguna autoridad cumpla con su función administrativa y de respuesta a la emergencia, ese paisaje social y político, también se derrumbó. Todos los medios de comunicación y el aparato del Estado fustigó el saqueo que vino el segundo día tras el terremoto, así como alabó la autodefensa contra los delincuentes del tercer día.

            Lo que no dijeron son cosas importantísimas, la Armada de Chile y la Onemi nunca se pusieron de acuerdo y mientras se perdían en discusiones banales, las olas arrasaron todo el borde costero; consecuencia, cientos de muertos por toda la costa, digámoslo claro, ellos son tan responsables de estas muertes, tanto como el terremoto.

altDesde Las Salinas en Talcahuano, Población inundada por el maremoto.           

 Después los saqueos, la gente pensando en que no tendría para comer por muchos días arrasó con cuanto supermercado encontró cerca de sus casas, entre ese maremoto humano, iba lumpen que agarró plasmas o alcohol, es decir, los bienes que la mentalidad de mercado les ha dicho que es lo que los hace “ganadores”. En esa lógica de mercado, el poder arremetió declarando una guerra social, los delincuentes saquean a los empresarios que hacer un servicio social, al distribuir alimentos (como si lo hicieron gratis), por lo tanto, se deben reprimir: Estado de sitio!

            Luego la histeria colectiva, desatada la alarma de guerra social, no sólo son los empresarios, tú también en tu casa puedes ser una víctima, la estrategia, el rumor extendido por todo el gran Concepción, se decía, la población A atacará la Población B y esta a la C en un no acabar, se debe señalar, que si bien, hubo actos de delincuencia en casas particulares, las hordas que se vieron, eran los vecinos que defendiendo sus barrios, hacías disparos al aire y fogatas en las esquinas.

            Para finalizar, el toque de queda, el Estado de excepción, que esperábamos el primer día para normalizar la situación, llegó el cuarto día, hoy se ha extendido por increíbles 18 horas diarias,  sin poder salir a mirar y reconocer nuestra gente y nuestro territorio, militarizando excesivamente la vida. Si esto sirviera para regularizar los servicios o la ayuda, valiera la pena, pero ya se torna más un problema.

            Ahora viene el tiempo de la reflexión, no podemos seguir viviendo así, en el individualismo y la dependencia de añejas estructuras administrativas, no nos sirve. Como primer paso, la Provincia de Concepción debe exigir la persecución de los especuladores, de los que no se habla en los medios; así como de los delincuentes que construyen casas bajo mínimos y los funcionarios ombliguistas del Estado, culpables por ineficiencias, de muertes y destrucción de nuestro paisaje humano.

            Este artículo, rápido y ripioso, será desarrollado en detalle con el devenir de los días, cuando la calma que necesita el análisis nos deje escribir mejor. Por ahora, sólo la amargura que nos deja constatar la realidad de Chile, nos hace mirar hacia adentro, para preguntar porqué.       

 

foto: contenedores de Talcahuano exparsidos por el centro de la ciudad

 
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